03 de Febrero del 2025
por Benedictinos
Queridos hijos e hijas:
Hoy cargamos al niño Jesús entre nuestros brazos, renovando así nuestra esperanza en Él.
Cada día aparecen muchas dificultades que nos atacan y nos hieren, y cuesta mantener o
formar una familia a como Dios quiere, sin embargo, ante esas adversidades no estoamos
solos, y hoy venimos con el Niño Jesús pidiendo su apoyo para purificar nuestros corazones
y renovar el amor en nuestros hogares y comunidades.
La Santísima Virgen María y San José nos invitan a presentarnos ante Dios no con las
manos vacías sino con el mismo Hijo de Dios, es decir, acudamos a Dios Padre con el Hijo
que humildemente ha querido ser cargado por nosotros, débiles y pecadores. Nuestra
historia de errores, caídas, pecados y sufrimientos tiene hoy una luz, que el anciano Simeón
nos hace ver. Estaríamos perdidos si sólo las tinieblas envolvieran nuestra existencia. Dios
Padre quiso darnos, en este mundo difícil, el tesoro de su amor, a su Hijo Jesús que hoy se
acerca a nuestras frágiles manos.
Vamos junto a María y José dando todo lo que tenemos, amando al niño Jesús, anhelando
que en este acto purifique nuestra fe y nuestras formas de amar a los demás y a nosotros
mismos.
Queridos hijos e hijas:
Encendamos las velas de nuestros hogares con la luz de Cristo que nos ayuda a vencer el
pecado y los ataques del maligno enemigo. Que sea su luz la que purifique a nuestros hijos,
a nuestros matrimonios, a nuestras amistades, a nuestra Iglesia. No tengan miedo de
encender de nuevo todas sus esperanzas en el niño Jesús. Cuando tenemos a un Dios
amoroso no debe ser el miedo ni la falsedad lo que nos mueve sino el amor que todo lo da.
Virgen Santísima, Ntra. Sra. De los Ángeles toma nuestras manos, lávalas de la suciedad
del pecado y danos a tu Hijo, enséñanos a ofrecernos con Él. San José, custodio de familias,
remueve nuestros falsos amores, y ayúdanos que nuestros hogares, Iglesias y comunidades
se viva la honestidad del amor a Dios. Anciano Simeón que tu alegría de ver al Salvador
antes de morir sea también para nosotros la alegría de hoy para que las muertes que nos
oprimen sean vencidas por la luz de Cristo que surge de su sonrisa y de su ternura de niño.
Gracias niño Jesús por dejarte abrazar por nosotros.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
+Abad Hildebrando Castro, OSB