Monasterio Benedictinos Cuernavaca

Homilía del Viernes Santo 2023

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Homilía del Viernes Santo 2023

13 de Abril del 2023
por Benedictinos

En este santo día, el abad propuso escuchar con el corazón esta oración, como reflexión, durante la homilía:

ORACIÓN DE LIBERACIÓN

Señor Jesús, este día has entrado a las tinieblas y al mismo infierno, por tu poder y misericordia has querido romper todo cuanto nos esclaviza.

Las penumbras quisieron quitarnos la dignidad de ser hijos e hijas de tu Padre. También, quieren quitarnos la alegría de sentirnos amados. Las tinieblas opacaron nuestros ojos, y convirtieron en tristeza el vacío de tu presencia en este Viernes Santo.

Las tinieblas abrieron heridas en mi corazón y trenzaron imágenes horrorosas en mi mente, han querido quitar mi razón de vivir, han querido alejarme del cielo.

Las tinieblas son esa muerte que quería despedazar a mi familia, a mi consagración, destruir la pureza que me regalaste de cuando era niño. Las tinieblas son las que oprimieron mi pecho en lágrimas, sentimientos, angustias, preocupaciones y rencores. Me querían dejar sólo.

Las tinieblas han querido que la infidelidad separe a los esposos, que la ambigüedad quiebre la entrega de una consagrada, sacerdote, obispo, de un padre de familia. Por todos lados los demonios han querido golpearnos y humillarnos ante los demás, así como lo hicieron contigo el viernes de la cruz.

Jesús mío, hoy entras a esas tinieblas y al mismo infierno para desatarnos de todo ello, y darnos la fuerza y la luz para salir de toda atadura. Sobreponernos con tu amor a cualquier muerte, enfermedad, infidelidad e hipocresía.

Tu cruz es para mí un consuelo, un arma y de ahí tomo mi fuerza para seguir construyendo tu Reino aquí, donde me has puesto para vivir. Con la cruz venceré a todos los demonios y a todo pecado y dejaré el mal para siempre para que mis manos sólo hagan el bien.

Que en tu cruz mi alma quede libre del pecado, de mis ansiedades, de mis preocupaciones, de todo sentimiento y pensamiento malo. Que tu cruz sane mis heridas, traiga el abrazo de tu misericordia, me libre para siempre de las tinieblas y del infierno.

Que la Madre de Dios llore conmigo, porque ella me enseña a llorar por amor a ti, por las veces que te he faltado al respeto, por las veces que hecho el mal a los demás. Con Santa María puedo decirte sí en la cruz.

Que el ángel que te consoló en el Calvario venga hoy aquí conmigo, me rodeé para que también me consuele a mí, y no tema a la cruz en donde estás tú venciendo toda maldad.

Aquí te abro mi corazón y te entrego mi alma. No tengo miedo. Porque tú sufrimiento y tu dolor son mi fortaleza, mi ánimo y mi fuente de vida.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

Abad Hildebrando OSB

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