Monasterio Benedictinos Cuernavaca

Homilía del Jueves Santo 2023

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Homilía del Jueves Santo 2023

13 de Abril del 2023
por Benedictinos

Jueves 06 abril, 2023.

El lavatorio de los pies manifiesta una lógica rara de Dios para con los hombres. Pensar en estos tiempos de que alguien te muestre su amor lavándote los pies es algo muy extraño.

Este gesto, de lavar los pies, nos lleva a pensar que el Señor Jesús aprendió de su Madre que los pies contienen la historia de nuestros errores y pecados. Y corregir el rumbo es corregir las heridas que habitan en nuestros pies para reencontrar un rumbo mejor a nuestros actos.

Seguro que la Virgen María explicó a Jesús, cuando era niño, esa historia de Eva y Adán, en la que ellos ocuparon sus pies para ir detrás del pecado. Tal vez, la Virgen María le habló de nuestros pasos desatinados que de algún modo han hecho daño a otros y a nosotros mismos. Por ello, la Madre de Dios mostraba al Niño Jesús que sería bueno que Dios lavara los pies que contienen el pecado. Quizás, por eso Moisés se quitó las sandalias, quizás, por eso María caminó de prisa a visitar a su prima Isabel, quizás, por eso Jesús subió con pies desnudos a la cruz.

Que Dios nos lave los pies es una cuestión de amor, no es un circo, Dios no pretende conseguir aplausos. Porque Él vio que por los pies podríamos sentir las caricias de sus manos que nos devuelven la dignidad y nos hace sentir que para Él somos importantes. Por los pies también los brazos aprenden abrazar a Dios y los ojos aprenderán a mirar al cielo. Los pies significaron para Jesús el comienzo de una nueva vida. Los pies van a significar la bendición de su amor, un amor como camino y Eucaristía. Por ello, ante el milagro Eucarístico, antes de comer su gracia, comulgar, nos ponemos de rodillas y hacemos de nuestros pies el primer gesto de amor hacia Él.

Lavar los pies fue para Jesús prepararnos para andar en la misericordia de su Padre. Y darnos la fuerza de salir de nuestros fracasos, heridas e historias fallidas de amor.

Queridos hijos e hijas, para comprender la Eucaristía se necesita lavarse los pies en las manos amorosas del Señor Jesús, recibir el agua de sus ojos que reparan nuestras fuerzas esta Semana Santa porque su amor está a un nivel más profundo que nuestras miserias. La mejor forma de aceptar este don es que también nosotros lavemos los pies, es decir, que también nosotros ofrezcamos a los demás un nuevo inicio de vida en la misericordia, que seamos para los demás un recomienzo de amor a Dios. Deja atrás lo negativo, las tinieblas, la queja frustrada, el rencor, la victimización; tu corazón está hecho para algo mejor y tus pies están hechos para andar en el cielo.  

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Abad Hildebrando OSB

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