Monasterio Benedictinos Cuernavaca

Homilía del Domingo de Pentecostés 2023

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Homilía del Domingo de Pentecostés 2023

31 de Mayo del 2023
por Benedictinos

28 de mayo, 2023.

Por la noche y entre el miedo de los discípulos Jesús aparece con el don de la paz y del Espíritu Santo. Significa que, las dificultades y los miedos no opacan una experiencia de Dios, y sobre todo ello, nosotros debemos alzar el corazón para recibir al Señor Jesús que nos trae paz y alegría. La experiencia de Dios de sentirlo o no requiere de una sensibilidad a su presencia de amor. Para percibir a Cristo y al Padre se requiere al Espíritu Santo y que nosotros cultivemos una educación de fe para vivir este acontecimiento.

Insistir en el silencio por ejemplo en misa, no es un capricho de los monjes benedictinos porque estén amargados, sino porque el silencio educa a la mente y al corazón para aprender a sentir y palpar a Dios. Estar atentos a las lecturas que se realizan en cada misa, confesarse debidamente, y orar el Sto. Rosario no es algo aburrido que traiga cosas feas a nuestra vida sino todas esas prácticas de fe ayudan a elevar la certeza de amor en Cristo en nuestra alma.

El Padre y el Hijo nos han dejado al Espíritu Santo entre nosotros, comprender y vivir esta realidad eleva nuestra calidad de vida porque lleva nuestro espíritu a las cosas del cielo. Todos desean una espiritualidad o una trascendencia y la tratan de buscar en lugares equivocados cuando la pueden encontrar en la misma Iglesia, es cuestión de poner atención a como se mueve el Espíritu hacia nosotros. Las definiciones más oportunas del Espíritu Santo están en el credo, cuando se dice de Él Señor y dador de vida, y que habló por los profetas. Esta es la dinámica el Espíritu, ejecutar el plan del Padre y darnos a conocer los misterios de Jesús, de esta forma mejora nuestra vida, nos alimenta cada día, y nos inspira para que habite en nosotros Dios mismo.

Con frecuenta nos complacemos de un morbo por las cosas superficiales del mundo o descuidamos una verdadera espiritualidad de Dios. Por ejemplo, todos se asombran por las exhalaciones del Popocatépetl, pero, nadie se cautiva por el soplo del Espíritu Santo que nos ha reunido aquí en la Santa Misa. Todos invierten tiempo y vida para conseguir dinero y comprar sus cosas, pero, quizás, se invierte muy poco en comprender mejor la obra del Espíritu Santo para ser felices. El Espíritu Santo es el aire de la Iglesia y sin ese aire la Iglesia moriría, es decir, necesitamos respirar al Espíritu Santo para estar vivos para Dios. El Espíritu Santo asiste a nuestra mente al proclamar las lecturas en misa, pero, si estamos distraídos no lo escuchamos; el Espíritu Santo viene a la Santa Misa y ejecuta el milagro de convertir el pan y el vino en Cuerpo y en Sangre del Señor. Pero, sin fe e idolatrando al celular se nos escapa tan maravilloso milagro este día.

Queridos hijos e hijas el Espíritu Santo es el amor entre el Hijo y el Padre y ese amor se nos regala cada Santa Misa para vivir de ese amor, pero, necesitamos conducir nuestra voluntad a ese amor con devoción, y entusiasmo renunciando al placer de pecar y sacando del corazón las chatarras del amor mundano. El Espíritu Santo está aquí y quiere provocar en ti la experiencia más bella de Dios y del cielo. ¿Tendrás espacio para Él en tus pensamientos? ¿estarás dispuesto amarle? Esta en tus manos que la experiencia del Espíritu se haga una realidad en tu corazón.

 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Abad Hildebrando Castro, OSB.

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