Monasterio Benedictinos Cuernavaca

Homilía del VI Domingo de Pascua

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Homilía del VI Domingo de Pascua

15 de Mayo del 2023
por Benedictinos

Domingo 14, mayo, 2023.

La primera sentencia que nos da hoy el Señor Jesús es que el amor tiene que ver con el cumplimiento de sus mandamientos. Es decir, el amor conlleva un compromiso ético porque de acuerdo con lo que sentimos por Dios debemos vivir. Cumplir sus mandamientos es poner en práctica ese amor que decimos tenerle. Esto debe renovar en nosotros la forma de entender el amor y practicarlo. Hoy, con frecuencia se dan amores pasajeros, virtuales, amores de un rato. Hay parejas que no quieren casarse porque buscan un amor reciclado y barato que no compromete a nada, sólo a besos, abrazos y agasajo. Jesús nos enseña hoy que el verdadero amor conlleva a un compromiso de vida con sus mandamientos. Por tanto, una pareja o un sacerdote tiene que vivir los mandamientos de Dios para proclamar que en verdad ama a Dios. A Dios no se le ama por ratos, o como una aventurilla de las que promueve el pecado, a Dios no se le ama con lo que te sobra o sólo los domingos. Sin ese compromiso ético sería falso decir que se ama a Dios.

La segunda sentencia del Señor Jesús hoy es que manda al Espíritu Santo para que esté entre nosotros. Para que no nos deje desamparados. Cada que te va bien en la vida es porque este Espíritu de Dios está contigo, no se llama suerte sino lealtad por parte del Señor Jesús. Cuando te va mal es porque alguien te ha hecho daño o tú mismo produces este mal. Contar con el Espíritu Santo es recibir lo mejor, es no sentirnos solos en esta vida, y contar con el mejor consejero en nuestras decisiones. El Espíritu Santo es quien te habla a tu mente para aconsejarte cosas buenas y decidas hacerlas. En la mente nos hablan cuatro voces: Dios, el diablo, los demás y uno mismo, uno tiene que aprender a distinguir de quién viene cada pensamiento. Mucho cuidado con confundir todas estas voces en tus pensamientos.

La última sentencia de Cristo hoy es la relación entre Él y su Padre que nos incluye a nosotros. Esto es algo bello en cuanto a que eres invitado/invitada a participar de una dinámica de amor entre Dios Padre y Dios hijo. Una historia de la que te enteras en cada Misa u oración que haces desde tu corazón. El amor en Dios es un movimiento infinito que nunca terminará y por ello, viviremos en la eternidad sólo de ese amor que comenzó desde que fuimos bautizados. Somos llamados a algo grande, a pertenecer a la historia de amor jamás vista en el hombre, esa historia de amor de Dios mismo, esto debe animarte y comprometerte mejor en tu fe y en tu vida.

Queridos hijos e hijas en Dios, tenemos tres sentencias hoy: 1.- cumplir los mandamientos es una cuestión de coherencia con el amor a Dios, 2.- no estamos solos, se nos ha dado del cielo al Espíritu que nos habla y consuela en las dificultades de esta vida, y 3.- somos llamados a involucrarnos con la historia de amor más grande que has podido conocer, el amor entre el Hijo y el Padre. Por tanto, ¿Qué te llevas hoy de todo esto? ¿Qué Palabra dejarás que se siembre hoy en tu alma? ¿Con qué te quedas en este día de la presencia de Dios en esta misa? Que Sta. María, virgen de los Ángeles interceda por ti, por tu familia, por tu forma de vivir para que abandones los amores baratos y falsos, y vivas cada vez más de Dios, te dejes guiar por Él y tomes la autopista correcta al cielo.                         

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

Abad Hildebrando Castro, OSB.

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